¡ Dime la Verdad!
Si
eres mi amigo, si estás preocupado por mi alma, dime la
verdad. No me halagues. No alabes mis virtudes mientras
guardas silencio acerca de mis vicios. No temas que la
verdad me vaya a ofender. No atesores nuestra amistad por
encima de mi salvación. No creas que ignorando mis pecados
puedes ayudarme. No creas que cerrando los ojos ante mis
pecados vas a demostrar ser generoso. No importa como reaccione,
ni cual sea mi actitud para contigo después...
¡DIME
LA VERDAD!
Porque la verdad y sólo la verdad
puede liberarme de las cadenas del pecado, fortalecerme
en el camino de la rectitud y guiarme hacia la alegría
del cielo. Si estoy dudando, si soy débil, si he perdido
el entusiasmo, si soy indiferente, irresponsable; si estoy
sumido en un pecado; si he sido atraído por los placeres
del mundo; si he abandonado mi primer amor que es Cristo;
si me he desviado del camino erradamente, o si no he hecho
ninguna de estas cosas, pero simplemente necesito crecer
en conocimiento y entonces ser edificado...
¡ DIME
LA VERDAD!
(B. Crews)